domingo, marzo 26, 2006

2 de mayo del 2001





Fué un 2 de mayo de 2001. La pista estaba repleta. Una parejita de chiprotas bailaban y yo con mi amiga Marisa, recordando viejos tiempos de cuando creiamos que la vida era todo solidaridad y desasosiego. Yo estaba exultante, pensando que todo tenía arreglo en este valle de lágrimas. y de repente, la luz que produce la ceguera del alcohol. Y al fondo, donde siempre, en su sitio, allí me encontré la falda chubasquero atada a una rosa. Y los cohibas que tan dificiles eran de fumar, y el calor de un dia entre semana que tanto nos cuesta aprehender. Y ella, con toda su juventud por delante -y por detrás-, con su meneito de mirame y no me toques. Y aquellas piruetas, con sus braguitas de no pasar frio y su billete de metro caducado; y sudor y calor amenazando nuestras credenciales. Para qué iba a engañarla más si se me veía en la cara que era un asesino a tiempo parcial, un saboteador de sexo exuberante. Un predicador de ideas preconcebidas; un hombre poco dispuesto a ilusiones futuras.
Un 2 de mayo de 2001 cualquiera, como tantos vividos. Una fecha para recordar