lunes, febrero 27, 2006

arboledad bajo cero

Y fue un día de lo más extraño y la noche no es que se presentara mucho mejor y mientras cenaba un bol de judías descongeladas lentamente veinticuatro horas es más que suficiente microondas deliciosas (gracias)de pronto lo escuché claro, ebrio, sano... y me decía, nos decía, nos increpaba sin prisa pero sin pausa que ya está bien, que sí y que no a lo que sí y a lo que no etc., pues...

nadie puede salvarte sino
tú mismo,
te verás una y otra vez
en situaciones
casi imposibles.
intentarán una y otra vez
por medio de subterfugios, engaños o
por la fuerza
que renuncies, te des por vencido y/o mueras quedamente
por dentro.

nadie puede salvarte sino
tú mismo
y será muy fácil desfallecer,
pero que muy fácil,
pero no desfallezcas, no, no,
limítate a mirarlos.
escúchalos.
¿quieres ser así?
¿un ser sin cara, sin mente,
sin corazón?
¿quieres experimentar
la muerte antes de la muerte?
Nadie puede salvarte sino
tú mismo
y mereces salvarte.
no es una guerra fácil de ganar,
es esto.

piénsalo.
piensa en salvarte a ti mismo
tu parte espiritual,
la parte de tus entrañas.
tu parte mágica y ebria.
sálvala.
no te unas a los muertos de espíritu.

manténte
con buen talante y garbo
y al cabo,
si fuera necesario,
apuesta tu vida en plena refriega,
al carajo las probabilidades, al carajo
el precio.

nadie puede salvarte sino
tú mismo.

¡hazlo! ¡sálvate!

entonces sabrás exactamente de
qué hablo.